Me colgué de unas cuantas nubes....y quedé por ahí flotando.
Hoy recorría un poco mi blog y debo de decirles que esta porteña no es la misma que empezó este blog allá por el 2008, un triste enero, frio.
Me sentía sola, como me siento ahora en California aunque sin el frio, pero estoy en el desierto, digámoslo así. Y ahora que lo pienso, estoy un poquito más vieja...
El caso es que con las soledades, los climas extremos y la edad te dan ganas de escribir.
Tuve que venir por trabajo nuevamente (si le puede llamar a esto trabajo, y no lo digo en plan mal, si no que es parte de la beca de doctorado), como el año pasado fui a Italia.
Me pasa que extraño Madrid, y a veces Buenos Aires. Entonces, me doy cuenta que a pesar de mis ganas de volver a mi Buenos Aires querido, amo Madrid. Tengo un amor en Madrid, una persona que amo, y una ciudad que amo ¿tendré que dejar de pensar en volver? ¿Lo lograré algún día?¿cómo se hace, alguien lo sabe? Porque sinceramente a mi me parece una putada que me pase esto. Es como que nunca voy a estar bien del todo, ni en Madrid ni en Baires. A ustedes, a alguien que lee este blog, le pasa? ¿somos todos inconformistas?
Al margen de todas mis preguntas he de decirles que los americanos son muy particulares. Yo no los entiendo mucho. Tienen miedo de todo, pero a la vez te tratan super bien, como si nadie pudiera hacerles nada y nada, entonces, les genera desconfianza...
Ellos sí que no se plantean que haya un lugar mejor que este, ni por las tapas.....
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jueves, 23 de junio de 2011
Porteña en California
domingo, 29 de noviembre de 2009
Para levantar los ánimos
Nada mejor para ahogar las penas que....vino? ginebra? No, no, conciertos! Es que desde que he podido en altura y edad, he ido a conciertos. Recitales, decimos en Argentina.
Si bien es verdad que amo la música, toda, o casi toda, ir a los conciertos me gusta por el ambiente que se crea, la onda. Muchas veces veo a gente que apenas conozco, apenas me sé sus canciones. Pero no me importa, yo voy y me contagio.
Este último mes ha estado plagado de conciertos por Madrid. Y claro que a todos no pude ir, que no me da la plata! (el dinero) ni el tiempo. Aunque no son muy caros, comparado con lo que salen en Argentina. Eso me da bronca, allá no hay relación entre ciertas cosas y su precio. Bueno, hay muchas cosas que no se entienden ni tienen relación. También es un poco diferente la manera de vivir los conciertos.
Acá es más relajado. También depende de a quien veas, pero la verdad que voy mucho más a gusto acá.
Para empezar hay barras donde te comprás tu cerveza o refresco. No es muy barato, pero la gente circula y, aunque hay momentos en que te podes tirar ahí 3 horas, está tranqui, relajado, como algo más en la fiesta. Luego ni hablar, en Argentina, de irte adelante de todo. Una vez casi pierdo las zapatillas...
No es que acá sea totalmente normal, pero no se arman esas avalanchas donde te pueden caer 5 persona encima, para un lado y para otro...Acá estas apretadito, pero se puede respirar.
Sea como sea, seguiré yendo a los conciertos mientras pueda, espero que me pase como en el de Depeche Mode, donde todos eran “grandecitos”….de edad, me refiero.
Quiero destacar un grupo español, que me parece muy muy bueno. Los vi varias veces en vivo. Les dejo un videillo!
Si bien es verdad que amo la música, toda, o casi toda, ir a los conciertos me gusta por el ambiente que se crea, la onda. Muchas veces veo a gente que apenas conozco, apenas me sé sus canciones. Pero no me importa, yo voy y me contagio.
Este último mes ha estado plagado de conciertos por Madrid. Y claro que a todos no pude ir, que no me da la plata! (el dinero) ni el tiempo. Aunque no son muy caros, comparado con lo que salen en Argentina. Eso me da bronca, allá no hay relación entre ciertas cosas y su precio. Bueno, hay muchas cosas que no se entienden ni tienen relación.
Acá es más relajado. También depende de a quien veas, pero la verdad que voy mucho más a gusto acá.
Para empezar hay barras donde te comprás tu cerveza o refresco. No es muy barato, pero la gente circula y, aunque hay momentos en que te podes tirar ahí 3 horas, está tranqui, relajado, como algo más en la fiesta. Luego ni hablar, en Argentina, de irte adelante de todo. Una vez casi pierdo las zapatillas...
No es que acá sea totalmente normal, pero no se arman esas avalanchas donde te pueden caer 5 persona encima, para un lado y para otro...Acá estas apretadito, pero se puede respirar.
Sea como sea, seguiré yendo a los conciertos mientras pueda, espero que me pase como en el de Depeche Mode, donde todos eran “grandecitos”….de edad, me refiero.
Quiero destacar un grupo español, que me parece muy muy bueno. Los vi varias veces en vivo. Les dejo un videillo!
sábado, 15 de agosto de 2009
Veranos en Madrid/Veranos en Buenos Aires
Me gusta la ciudad en verano. Me gusta que se quede vacía. No me molesta quedarme casi sola en el trabajo. Y me pasaba igual en Buenos Aires. Cuando empezaba el año, el centro se vaciaba junto con la feria judicial. Era un placer viajar, caminar, ir a tomar algo. De verdad digo que lo disfruto.
Lo único, es que en Buenos Aires estaba la quinta de mis abuelos. Allá, una quinta es como lo que llaman aquí la casa del pueblo. Generalmente, acá tienen familia an algún pueblo, tanto padres como tíos o abuelos, y se van allí algunos fines de semana o algunas vacaciones. Allá, yo tenía la quinta. Y los fines de semanan de verano, me iba allí a bañarme y tomar solcito.
Existe desde que yo nací, porque mis abuelos compraron aquel terreno hace 40 años. Pusieron muchos empeño y sudor en construir la casita para ir los fines de semana. Y unos años más tarde, hicieron la pileta (piscina).
Mi abuelo plantó limoneros, damasqueros (albarocoque), duraznero, árbol de ciruelas. A mi abuela le perdían las rosas.
Me da la senzación que con la crisis y el precio de todo, nunca podré tener ni siquiera un pedazo de césped. Me gustaría tener una casita donde ir a relajarme y tomar mate descalza, pisando el pasto.
Pero es verdad que mis abuelos compraron aquel terreno siendo abuelos, osea, si veo que me van pasando los años y siendo abuela no tengo nada, ahí, me empiezo a preocupar...

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Reflexiones sueltas
martes, 28 de julio de 2009
En ruta
La magia del calorcito también se hacía patente en las vacaciones.
Papá y mamá elegían siempre Punta Mogotes para irnos de veraneo, pegadito a Mar del Plata.
Alquilaban una casa, siempre la misma. La dueña era una señora mayor, que se llamaba igual que yo. Yo la miraba, desde allá abajo y me peguntaba cómo era posible que una anciana se llamara igual que yo.
La casa era típica de fin de semana. Cocina, baño un par de habitaciones, jardín y parrilla. Papá venía solamente los fines de semana, y eso nos dolía a todos.
Para mí, el viaje empezaba desde que me subía al coche. Tardabas mil horas, en una cafetera de coche, para hacer esos kilómetros. Y lo mejor eran las paradas. Parar en Minotauro, o en Atalaya, o en la estación de servicio (gasolinera), esa grande con cafetería y alfajores artesanales. Infaltable fue y es el mate, por supuesto.
No se si acá es igual. Las veces que me he ido a la playa o me he escapado de mini-vacaciones, me da la impresión de que sí, pero resulta que a la gente con la que yo viajo no le gusta parar. Y yo no sé cómo explicarles que yo disfruto de la parada, aunque lleguemos más tarde.
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